Editorial
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- Publicado el Jueves, 05 Mayo 2011 11:00
- Escrito por DAVID MORANTE
Amenazas y Oportunidades, la disyuntiva de los electores
Ollanta Humala y Keiko Fujimori, dos de los presidenciables de mayor polarización, han ganado las elecciones. Ambos quitaron del camino a tres candidatos que representaban la continuación del modelo económico quienes, antes del sufragio, lideraban las encuestas y no pudieron sacarle partido a este escenario, tampoco ponerse de acuerdo para armar una coalición cuando las encuestas les dibujaban aquel horizonte.
Los resultados de los comicios revelan la decepción de un sector de la población con el gobierno y la política económica que ha llevado al Perú por el crecimiento sostenido, pero que en temas de asistencia social, beneficios a la clase popular y distribución de la riqueza, han sido más bien ineficientes o desinteresados.
Nada es casual ni injusto, al final se impone el sentido mayor de la democracia: la participación ciudadana con su derecho a elegir o ‘protestar’ libremente. Sin embargo, no deja de ser preocupante el escenario político y las proyecciones que se le puede dar al futuro próximo del Perú. Una incertidumbre entre amenazas y oportunidades, dos variables que tendrán en vilo a todo un país hasta que, el próximo gobierno, vaya dando señales reales por cuál de ellas optó. Mientras tanto, lo positivo es saludar el proceso democrático electoral que, en términos generales, a pesar de puntuales situaciones negativas, ha sido excelente. Una participación ciudadana impecable, transparencia en la organización y transcurso del evento, rapidez en la entrega de los resultados. Buena imagen para el Perú.
El balotaje está listo. Una vez más, Ollanta Humala, pasa como ganador de la primera vuelta para intentar llegar al poder, esta vez, midiéndose con Keiko Fujimori. En Chile, fue esta última quien logró la victoria doblando a su más inmediato competidor, PPK; y a diferencia de lo ocurrido en el conteo general, el líder de Gana Perú, se llevó la peor parte entre los votos de los peruanos residentes, quienes lo delegaron al quinto lugar.
El panorama eleccionario no es fácil para gran parte del electorado que no votó por los ganadores y que en mayoría rechaza la opción de estos candidatos. Para conseguir el apoyo, ambos tienen que hallar fórmulas en este breve tiempo y acercarse al centro. Humala ya se ha embarcado y ha recibido de respuesta algunos coqueteos, especialmente con partidarios de Perú Posible, quienes deben contrariarse para favorecer a quien catalogaron como una “seria amenaza para el país, su política y trabajo económico”, logrado en el gobierno de Alejandro Toledo, líder que manifestara que: “Votar por Ollanta es dar un salto al vacío (…) y un retroceso”, lo que supone el rigor de traicionar sus propios principios. Esta misma felonía se cruza en Perú Posible si apoyan a Keiko, ya que traería abajo sus argumentos con los que acusaron y enviaron a prisión a Alberto Fujimori.
La carencia de partidos políticos es también otro factor a considerar; el consenso y el llamado a votar en bloque es irrealizable en un electorado que, en los últimos años, ha debido elegir, más que por una opción política, por caudillismos.
Tanto Ollanta Humala como Keiko Fujimori dejan una estela de desconfianzas, pero es cierto también que la gente ha votado por ellos con alguna esperanza. Humala de corte izquierdista, nacionalista, etnocacerista, “alzado” junto con su hermano Antauro en el denominado Andahuaylazo para derrocar a Toledo, trae la amenaza de sumarse al bloque duro de Chávez y Morales, ha mencionado cambios a la Constitución, “moderación” para la prensa, estatizaciones y expresado frases poco felices que en Chile caen mal. Sin embargo, moderó su discurso y se le nota madurez. Dijo que no está ligado a Caracas y más bien al estadista Lula da Silva. Asimismo, su percepción estratégica de conservar para el estado algunas empresas, ha sido bien recibida por la amplia población, así como sus promesas de respetar, en términos generales, la inversión sin detener el crecimiento económico.
Mientras, Keiko Fujimori, aparece tras de la figura totalitaria de su padre, donde la corrupción y las pre vendas - al estilo de Vladimiro Montesinos - son sus más grandes fantasmas. Keiko Fujimori, sin embargo, ha expresado públicamente su crítica a la figura autocrática de su padre para dar confianza a un electorado que no la apoya. Dijo que “aquello no debe volver a suceder nunca jamás”; esperemos que su figura personal continúe creciendo alejada de esos fantasmas que el Perú no quiere volver a vivir.
Las oportunidades, es lo que espera el pueblo peruano. Tanto Ollanta como Keiko las conocen.
¡Que gane el Perú!



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