AÚN CON ESPERANZAS
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- Categoría: Editorial
- Publicado el Viernes, 03 Junio 2011 19:19
- Escrito por DAVID MORANTE
¡Cuenta conmigo Perú! este 5 de junio, miles de peruanos en Chile le dirán así a su patria que los vio nacer. Y es que luego de casi dos meses de campaña presidencial entre los únicos candidatos que resultaron favoritos en la elección del 10 de abril, se llega al balotaje.
Keiko Fujimori u Ollanta Humala, uno de los dos será la o el elegido por el pueblo para gobernar el Perú por los próximos cinco años. Las propuestas ya están sobre la mesa, el pasado de cada uno de ellos ha sido informado por los diversos medios de comunicación. Ambos tienen un legado que muchos no quisieran que exista en el único par de candidatos que se disputan, nada menos que el máximo poder y el liderazgo para conducir a casi treinta millones de peruanos. Lo cierto es que, una es la hija de un ex Presidente de La República que se halla en prisión acusado de violación de derechos humanos y corrupción y el otro es un ex militar llamado al retiro, que ha manifestado conductas de insubordinación que riñen con los principios democráticos, además de ser objeto de una serie de denuncias, que van desde la violación de derechos humanos, hasta la posibilidad de recibir dinero de Venezuela para financiarse políticamente.
Algo hay, sin embargo en ellos, que los hizo merecedores, por sobre todos los otros candidatos; ligados a la política actual, al desarrollo de la economía y al modelo implantado en el Perú; a superarlos en votos y llegar al primer y segundo lugar de las preferencias electorales, cumpliendo además con todas, y cada una de las normas y reglas que la democracia en el Perú sustentan legalmente. He aquí el fenómeno social que interpreta que lo que está ocurriendo en el Perú, bogante económicamente en más de una década, no es el modelo que quiere, o es el más adecuado para nuestro país: heterogeneo, empobrecido a través de gran parte de la historia y a partir de la llegada de los españoles, rico en recursos naturales y culturales y esperanzado siempre en un cambio que nos lleve por una correcta senda sin exclusiones, y libre de esos males que nos han hecho daño toda la vida y que tiene su origen en quienes guían el destino de todos: los llamados padres de la patria.
Ergo, hoy que la democracia nos da la oportunidad una vez más de aprender de estas realidades, el compromiso de las nuevas autoridades, el objetivo, el espíritu de ellas deben saber interpretar y corregir los grandes errores, las inclinaciones que corrompen cuando se está en el poder y por el contrario trabajar denodadamente por servir lo mejor posible al soberano de la democracia: el pueblo, sin más ambiciones que esto, sin ánimo de sacarle partido a su condición privilegiada.
Hoy, el pueblo tiene la responsabilidad de acudir a expresar su voto, de hacer ciudadanía, de emitir su compromiso con la patria y su democracia, a fin de que con este aporte se robustesca; nuestro país vaya creciendo y dándose cuenta que es importante sacarlo adelante con todos los y las peruanas, y también que la distribución de lo que ganamos, sea repartido en igualdad de condiciones para todos los y las peruanas.
El Perú desde hace mucho ya no es un feudo de nadie, merece la participación de todos para crecer y también tiene, como Estado, la obligación de asistir a todos por igual, en eso está la diferencia entre un crecimiento económico macro y un crecimiento y desarrollo integral como país, donde la educación y su calidad adecuada esperan, donde las oportunidades de igualdad son aún motivo de protestas y dónde la responsabilidad de la clase dirigente, así como la eficiencia del Estado, es un clamor histórico del pueblo, que manifiesta cada cinco años su posición al respecto.
Este 5 de junio votemos con esperanzas, pero también con responsabilidad, la democracia nos asiste, lejana a veces, pero también empoderándonos. Sigamos creyendo hermanos y hermanas peruanas en que nuestro amado Perú continue mejorando, creciendo, abriendo oportunidades para nuestros niños y jóvenes. Nosotros sabemos, conocemos en carne propia, lo que es estar obligados a dejarlo, para ir en busca de oportunidades, hagamos entonces, como lo hemos venido haciendo con nuestro aporte, un Perú que cambie, continuemos soñando con eso, demostrando que “sí se puede” desde nuestras actividades cotidianas, y demos con nuestros derechos democráticos, una lección de civismo y esperanza peruana, por un destino mejor.
EL DIRECTOR



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