Vargas Llosa una sombra a la candidatura de Humala
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- Categoría: Editorial
- Publicado el Miércoles, 25 Mayo 2011 17:29
- Escrito por DAVID MORANTE
Asistimos a un hecho que nos colma de total desconcierto en esta estancia de campaña presidencial; Ollanta Humala Tasso, ganador de la primera vuelta con el 30% de los votos que castigó a los candidatos seguidores del modelo económico, paradigma del descontento de los peruanos postergados, nacionalista, líder de una
oposición que veía con desconfianzas los espacios de inversión que se conceden a las empresas extranjeras, autor de un proyecto de gobierno más bien izquierdista, crítico de la forma y el fondo del modelo económico, quien manifestara oposición al TLC con EEUU, amigo político y parte de la llamada Ala izquierda de América Latina, compañero profeso de sus líderes Hugo Chávez y Evo Morales; convertido en dirigente nacional de fuste por defender estos ideales, hoy, en un acto sin preámbulos en la historia del Perú, ha juramentado ante personajes de oposición acérrima a sus principios políticos - adalides más bien de una derecha tradicional y conservadora- defender los intereses a los que se oponía y criticaba.
Semejante puesta en escena nos consterna. Es un hito de absoluto cambio, casi brutal en los principios de un líder que representa una fuerza social anhelante de una transformación en beneficio de las minorías excluidas, y que lo ha hecho el dirigente que es hoy.
He aquí nuestro Nobel de Literatura quien, tras ser derrotado por Alberto Fujimori, hace ya 21 años, justamente en segunda vuelta, se sale con la suya. El mismo que corrió hacia el continente europeo para nacionalizarse bajo las faldas de su madre patria para, desde allí, iniciar una crítica descarnada contra la política peruana, hasta hace apenas unas semanas en que expresaba su frase “célebre” manifestando que votar por Ollanta significaba el “cáncer o el sida”. Para hacer aún más personal su revancha, entra en escena su hijo Álvaro o Álvarito, como él mismo le llama; aquí el autor del “Perfecto idiota latinoamericano”, quien critica con sorna, en esta obra, las prácticas izquierdistas de los líderes de esta parte del mundo; yace ahora al servicio de la campaña a favor de un “izquierdista”. Osa además decir que, “el mayor dolor de cabeza de Chávez, es Humala”, contraviniendo toda lógica, que sólo él incuba en su pequeña alegría por saldarse la deuda de resentimiento y dolor que subyace en los Vargas Llosa contra los Fujimori. Preguntémonos: ¿habrían salido a decir lo mismo si Humala hubiese competido con PPk, Alejandro Toledo o Castañeda Lossio? ¿Son sinceros sus intereses por el Perú y la democracia, o es más bien su pasión pro personal que los mueve, como nunca, para hacerse de las tribunas mediáticas en el Perú, ausente para ellos en su vida cotidiana?
¿Qué ha pasado con Humala? ¿Ha caído en el jueguito de poderes que juegan los Vargas Llosa, le habrán asesorado diciéndole que “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”? ¿Habrá sido necesaria semejante humillación, sabrá que lo están utilizando, o son sólo sus ansias de llegar al poder a cómo dé lugar, que le hacen trastabillar y rendirse ante personas que jamás se interesaron por él, su proyecto político y la gente que lo apoya desde su nacimiento de líder? ¿No cabría mejor pararse con dignidad y continuar como lo venía haciendo, ¡sólo unos días más!, y esperar un poquitito, como dicen nuestras madres en Perú, hasta que llegue el 5 de junio que está a la vueltita? y que el pueblo peruano, único soberano, decidiera si apoyaba su moción o decidía postergarla. Las encuestas posteriores no lo han favorecido, sino más bien le han entrampado.
Este tipo de compromisos desconocidos, una juramentación “en pro de la democracia”, que se acuna en el calor del transfuguismo y el fuego de la inconsecuencia llena de incertidumbres, como lo hemos dicho en anteriores frases, a un electorado que tendrá que sopesar qué tipo de líder queremos para gobernar el futuro del país. Lo cierto, es que hoy ya no es Chávez el que le hace sombra al líder nacionalista del Perú; un nuevo apellido, ahora venido desde países más lejanos y de la extrema derecha, lo pena en su desventaja ante los electores.
El Director



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